Los niños son los mejores maestros de la vida, 11 lecciones para adultos

Los niños son los mejores maestros de la vida, es lo que decía La Madre Teresa de Calcuta. Pero las personas mayores suelen decir “niño mal criado”, pero ¿Quien lo crio mal?. Un niño es una vida nueva, algo como recién horneado por un sistema poderoso, la vida. Y como todo lo que es nuevo, funciona muy bien, no tiene desgastes o trucos para que funcione.




Para el éxito profesional y personal el estudio académico no es suficiente. Siempre hace falta las grandes lecciones de la vida. Cada uno tiene que encontrar sus propios maestros de la vida, aunque la vida misma ya es una lección.

Si observas bien, te darás cuenta que los niños son los mejores maestros de la vida. Lo bueno es que no tenemos que escucharlos en tediosas y largas conferencias. Para tomar lección de un niño, solo hay que observarlos, callar nuestra mente y comprender.

Los niños son los mejores maestros de la vida

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Necesitamos buenas lecciones para ser mejores emprendedores. Consumimos libros, conferencias, talleres, redes sociales y mucho mas para formarnos como emprendedores. Pero hay una lección que no estamos aprovechando.

Imagina la mejor filosofía, el mejor sistema científico probado. Te gustaría conocerlo, adoptarlo y practicarlo?. Por ejemplo los grandes avances de nuestra sociedad se deben a a muy buenos sistemas. Pero esos sistemas muchas veces dejan de funcionar, se vuelven obsoletos o se descubre que no son lo que se desea.

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Por ejemplo el sistema educativo, el sistema para hacerse profesionales, los sistemas de salud, etc., son deficientes. Son sistemas que cambian lentamente, hay muchos perjudicados con el sistema educativo actual. En cambio, “la vida” ya es un sistema probado y estamos ahí como producto y como testigos.

Hay libros de “como criar a los hijos”, pero los hijos no los leen, no lo necesitan. Apenas nacen ya saben lo que tienen que hacer para continuar su ciclo de vida. Los padres solo tienen que conectarse con esos talentos naturales y comprender. Pero qué hacen los padres, leen libros de “como criar a los hijos”, no toman la sabiduría que ya viene añadida en cada nacimiento.

1.- La vida tiene su propia sabiduría y no tienes que pensarlo

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2 los niños son los mejores maestros

Los niños son los mejores maestros de la vida y no tienen conferencias que dar. Los niños no están ocupados tratándote de mostrar su sabiduría o lo sabios que son. Simplemente son la sabiduría, y para tomar lección, solo hay que observarlos. Solo hay que comprender y buscar nuestros propios talentos para ponernos en acción. Cada uno de nosotros llego con la misma sabiduria, hay que ir por su rescate.

2.- Los niños no tienen miedo de tomar riesgos

En un niño su mente no es tan activa como en los adultos. Un niño no están calificando las cosas como “bueno” o “malo”. Es el adulto que agrega miedo a sus vidas: es peligroso, eso no se hace, es pecado.

Debemos tomar precauciones, pero cuando un niño se cae se levanta de inmediato y sigue. Niños muy pequeños pueden aprender a nadar, subirse a un árbol, manejar una computadora, etc. Un niño todo lo hacen con felicidad y gratitud. Los adultos solo tenemos que hacerlos sentir que los amamos.

3.- Yo puedo hacerlo, déjame hacerlo

Los niños son los mejores maestros de la vida por sus acciones, ellos no hablan mucho para hacer algo. No son promesas, discursos, simplemente son accion. Si se presentan dificultades ellos encuentran, de forma natural, la manera de solucionarlo. Por algo los niños son los mejores maestros según La Madre Teresa de Calcuta.

Los nuevos emprendedores suelen tomar demasiadas precauciones, quieren éxito inmediato y fácil. Quieren dinero, no disfrutan del momento, no disfrutan de lo que hacen, no son agradecidos.

Podemos hacer las cosas que nos proponemos sin pensar mucho, esa es una gran lección de los niños. Juguemos a que podemos .

4.- Los niños son los mejores maestros: hacer solo lo que nos divierte

Todo lo que hace un niño por su propia cuenta parece divertido, ellos lo disfrutan. Ellos saben ser agradecidos con una sonrisa, mucho antes de haber logrado su objetivo. Por eso y por mucho mas, los niños son los mejores maestros, y a los adultos les toca tomar la lección.

Los mejores maestros de la vida saben que la mejor forma de aprender algo es con diversión. Cuando algo nos parece divertido, cuando nuestros talentos están en la plenitud de sus funciones, aprendemos mejor.

Si algo no es divertido, será porque no estamos enfocando algún talento para su ejecución. Cuando las cosas parecen difíciles, solo estamos escondiendo nuestros talentos. Para ser productivos necesitamos estar atentos a lo que realmente deseamos.

Emprendemos no porque deseamos dinero, sino porque nuestros talentos desbordan aportando soluciones. Para lograr un emprendimiento exitoso tenemos que hacer lo que nos apasiona y en ese proceso ganar dinero. Pero la mayoría solo quiere dinero, sin saberlo esconden sus talentos y pasan una vida aburrida.

5.- Los niños son magníficos inventores

Los niños aprenden muy pronto a usar su mente, pero su naturaleza no es detenerse en el pensamiento, sino que de inmediato pasan a la acción. Son capaces de ver elefantes dentro de una boa o imaginarse la más inverosímil aventura con sus juguetes, como aquel afamado Principito.

La capacidad creativa de los niños no tiene prejuicios, a menos que los padres los hayan “educado”. Un niño que se siente amado y juega con total libertad de mayor será un gran emprendedor, pues lo que un niño construye por juego de mayor se transforma en un emprendimiento.

6.- La curiosidad es un poderoso motivador

Los niños son muy curiosos, quieren saber todo, no les importa las consecuencias. Quieren saber como funciona un juguete y no es extraño que jugar para ellos sea desarmarlo.

Un niño esta lleno de preguntas para todo lo que le rodea, quieren saber lo mínimo, lo que los convierte en los mejores maestros de la vida de un emprendedor.

7.- Un niño se premia, lo que hace, con mucha felicidad

Un niño no solo es feliz cuando hace algo, también después cuando cuenta sus hazañas. Pueden ser muy exagerados resaltando sus logros, pero lo que cuenta es el entusiasmo que ponen.

En un emprendimiento no se trata de ser razonables, sino de ser felices y buscar la felicidad de los demás. En esto los niños suelen ser los mejores maestros de la vida, ya que su felicidad es su estilo de vida, siempre estan expresando su alegría de vivir.

8.- Los niños siempre tienen un superhéroe favorito

A los niños les encanta la aventura, el misterio y aman a las personas que se atreven a superar retos, como los superhéroes de fantasía. Tener modelos dignos de imitar es fundamental para los niños, pues aprenden los valores de estas personas que admiran.

Cuando iniciamos un emprendimiento, también nos guiamos por algunos modelos, algunos de los cuales se convierten en nuestros maestros o guías.

9.- Los niños son muy hábiles para hacer nuevas amistades

Los niños no necesitan prepararse para hacer relaciones, ni siquiera se lo proponen, todo el tiempo ellos están en modo “amistades a mi”. Sin prejuicios, con amabilidad, honestidad y con carisma, son capaces de hacerse de cómplices, compañeros de aventura y socios.

Especialmente por esta actitud, que para un emprendedor significa su crecimiento y sobrevivencia, los niños son los mejores maestros de la vida. Pues cada éxito o cada reto que se conquista son por hacer relaciones con personas. Un negocio no nace y prospera hasta que alguien compra algo.

10.- Los niños son grandes creyentes de la magia

Los niños creen en la magia, se sienten fascinados con la magia y los mayores nos sentimos encantados ver el brillo de ilusión en sus ojos. Un espectáculo de magia es la mejor ocasión para ver la gratitud con que responden los niños, simplemente creen.

Los emprendedores necesitamos creer en nuestros proyectos con esa inocencia de niños, creer que será posible como algo mágico, convertirnos en esos magos. ¿Crees en el poder de la creencia? ¿Crees en la magia de tu determinación?

11.- Un niño es muy disciplinado con lo que le gusta

Un niño es sobre todo reflejo de sus padres o lo adultos con que viven, así que respetar el orden, ser persistentes, apasionados, enfocados, etc., va venir de familia o el niño puede ser una gran excepción.

Un niño disciplinado, agradecido y apasionado es uno de los mejores maestros de la vida, pero a medida que van creciendo siguen el ejemplo de los adultos, se olvidan de sus pasiones, de sus talentos y luego se preguntan “¿Qué voy hacer con mi vida?”

Por eso, un emprendedor siempre necesita rescatar al niño interior que siempre tiene, de ese modo un emprendimiento va convertirse en un juego muy divertido y apasionante, un éxito de vida. Recuerda en todo momento, los mejores maestros son los niños.

Imagen por Chris, National, Sreejith, Richard

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